Manuel L. Dobrinsky. En busca de la justicia
Domingo 02 de Octubre de 2011 10:03
De porte serio, pero con una sonrisa que llena de calma y sosiego, fundamentales sensaciones que debe transmitir un abogado. Así es Manuel Dobrinsky, jurista de la firma Freidin & Dobrinsky, especializado en mala práctica y lesiones personales.
Su exnovia acababa de suicidarse y la culpa lo invadía. Vandy Cusson Jr. hacía poco que había roto con ella y creía que su decisión la había empujado a cometer ese acto. Por eso, él mismo decidió quitarse la vida. Lo intentó en tres ocasiones; y a la cuarta oportunidad casi lo consiguió.
Su padre lo encontró colgándose del armario. Afortunadamente llegó a tiempo para evitarlo y llevarlo al hospital. Fue internado en un centro de salud mental durante apenas 18 horas. Su padre intentó convencer al centro de que no le dieran el alta, pero no lo escucharon.
Nueve días después Vandy consiguió quitarse la vida.
En el juicio, la defensa intentó culpar a los padres de la muerte de su hijo, alegando que debían haber hecho algo más. “Por ello, para mí el caso se volvió muy importante”, relata Dobrinsky, “no sólo porque queríamos ganar por los padres y la injusticia que se había cometido, sino también porque no quería que los padres vivieran el resto de sus días pensando que había sido su culpa”.
Dobrinsky y su colega Randy Rosenblum centraron el caso en conseguir responsabilidad cero para los padres; por ello lucharon y consiguieron además 2,4 millones de dólares de indemnización.
“El gran éxito de ese caso fue el mensaje que se le dio a los padres, que hicieron todo lo que podían haber hecho, y hasta el jurado les esperó fuera de la corte para decírselo”.
Satisfacción de ayudar a la gente
Manuel Dobrinsky, colombiano criado en EE.UU., fue nombrado por la revista Daily Business Review como uno de los abogados más efectivos de 2009 por este caso. Y para él es uno de los casos más significativos que ha llevado.
“Siempre me interesaron las leyes. Es una profesión donde uno puede dedicarse a ayudar a la gente y a tener un impacto verdadero en la vida de los demás. Además, me gusta discutir”, ríe jovial un alegre Dobrinsky.
Y tanto le gusta discutir, que la parte favorita de su amada profesión es ir a juicio. “El juicio es como el juego”, explica. “Los jugadores de cualquier deporte practican para los días de juego. Así veo yo mi trabajo: es todo una práctica para el día del juicio”.
A pesar de que tan sólo el cinco por ciento de los casos llegan a este punto, el jurista, graduado por la Universidad de Virginia, prepara todos sus casos como si fueran a juicio porque “los casos se resuelven mejor si las compañías de seguro saben que uno está dispuesto a llevarlo hasta el final y que tiene la capacidad para ello”, cuenta.
La preparación es la clave
Reconocido como uno de los mejores juristas en América, así como premiado con el “Legal Elite”, Manuel L. Dobrinsky dice que él no cree ser el mejor, “pero lo importante para mí es que la gente reconozca que le doy lo mejor que tengo, que mis clientes sepan que de mí no pudieron exprimir más”.
Y así lo muestra con todas las horas de trabajo que pone en sus casos. Él sabe que la clave de cualquier proceso está en la preparación: “Si uno está preparado, no le va a ir mal, nunca se va a quedar sin saber qué decir”.
Para él, esta preparación comienza por aprender todos los datos del caso, conociendo todos los detalles. “La primera presentación, siempre la escribo, aunque nunca la leo delante del jurado, ni la memorizo: la aprendo y nunca me sale igual dos veces”, cuenta animado el abogado colombiano.
Otro de los puntos importantes en sus preparativos es tener las respuestas que quiere conseguir de los testigos; de modo que “si la forma en que formulo la pregunta es objetada, teniendo la respuesta que quiero conseguir, puedo pensar en otra pregunta que me va a sacar esa respuesta”.
“Por cada hora de juicio hay cinco detrás de preparación”, confiesa sorprendentemente el jurista.
Justicia por encima de todo
El caso Vandy Cusson Jr. es sólo uno de los más duros por los que Dobrinsky ha tenido que luchar, habiendo trabajado también en casos de defensa de derechos civiles.
La indemnización económica que consiguen “es una muestra de justicia y una ayuda a la supervivencia de quien ha sufrido un accidente, una pérdida… Pero nadie cambiaría lo que les pasó por dinero”, reflexiona el jurista.
“Los accidentes ocurren y es bueno saber que habrá alguien de su lado para ayudarnos a buscar justicia”, puntualiza.
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