Enseñanza en la Florida Un proyecto para nuestra educación
Lunes 07 de Marzo de 2011 13:13
Por Allen Weiss, MD, MBA, FACP, FACR“Si piensa que la educación es costosa, piense cuán costosa es la ignorancia”.
El presidente de Harvard, Derek Bok dio justo en el blanco con esta frase que alude a la importancia que tiene para nuestra nación una educación de calidad.
Nuestro país y nuestra comunidad se encuentran en el medio de una dramática transición. Estados Unidos ha dejado de ostentar su envidiable posición como líder industrial mundial del último siglo a ser una de las cinco naciones dominantes, siendo China, India, Japón y Brasil las otras cuatro, de acuerdo con el libro de George Friedman The Next 100 Years: A Forecast for the 21st Century.
Como región, nuestro desafío es evolucionar, dejando atrás el desarrollo urbanístico y el turismo que nos condujeron durante el siglo XX, hacia una economía basada en el conocimiento con avances tecnológicos guiados por robustas iniciativas educativas. La realidad descarnada es que el sol radiante y las ventajas fiscales pueden llevar muy lejos al Suroeste de la Florida en la economía mundial. En los últimos tres años, la Florida ha caído del segundo al cuadragésimo octavo lugar en la lista de los estados de más rápido crecimiento. Claramente, nuestro estado necesita una reinvención para restablecer su posición de liderazgo.

No existe una bala de plata, pero sí podemos aprender de la historia.
A través de los siglos, durante los tiempos de los cambios más dramáticos, la concentración y la colaboración en los esfuerzos educativos para influenciar el bien común fueron fundamentales. Por consiguiente, en la incierta era de hoy, tenemos la profunda necesidad de mejorar sustancialmente la educación en las comunidades, en los ciudadanos, en todos los niveles escolares, en los gobiernos y en cada rincón de nuestra sociedad. Esta mejora nos elevará desde la descendiente espiral actual a un virtuoso ciclo de ascenso.
Ninguno de nosotros es más inteligente que todos juntos. Juntos podemos cambiar nuestro futuro para bien, enfocándonos en la educación para producir más trabajadores basados en el conocimiento e impulsar nuestra economía.
La importancia de la educación en una economía vibrante
El ganador del Premio Nobel de Economía, James Heckman, ha dicho que cualidades como la persistencia, la dependencia y la auto-disciplina se aprenden a una edad temprana. Invertir en la educación inicial se recompensa con creces en el futuro, cuando los niños ya han crecido y desarrollado los tipos de habilidades sociales necesarias para el éxito en la vida y en el mercado laboral.
La ecuación de Heckman

El bienestar económico del Suroeste de la Florida no depende de la rentabilidad de ninguna corporación ni de la proeza de ninguna industria, pero sí del valor que le añadimos a la nación y, por ende, a la economía global, a través de nuestras habilidades y puntos de vista. De acuerdo con Robert Reich, ex secretario de Trabajo, el trabajo que hacemos es el que determinará nuestro estándar de vida, más que las entidades abstractas como corporaciones, industrias o la economía nacional.
Reich clasifica los empleos de acuerdo a las siguientes tres grandes categorías:
- Servicios de producción de rutina : aproximadamente un cuarto de los trabajos en nuestro país constituyen tareas repetitivas. Estos empleos incluyen supervisores de control de calidad, de operaciones estandarizadas y de otros procesos automatizados. En el pasado estos trabajadores eran sólo aquellos que formaban parte de la industria manufacturera, pero ahora esta categoría también incluye a analistas del sector bancario, de las aseguradoras, del sector de la salud, entre otros, que se caracterizan por trabajar junto a varias personas que hacen la misma labor.
Todos estos trabajadores y sus supervisores son guiados por procedimientos estándar y reglas codificadas. Son confiables, leales y siguen instrucciones. La educación básica es usualmente suficiente para ser parte de esta categoría. Este tipo de personal de servicio, aunque necesario, no es suficiente para otorgarle un nivel de competencia global a una economía local.
- Servicios persona a persona: aproximadamente otro 30% de los trabajadores desempeña también una labor rutinaria, y tal como sucede con la categoría de servicios de producción de rutina, los ingresos de este grupo son proporcionales a las horas trabajadas o al desempeño laboral. Generalmente se requiere un diploma de educación secundaria y entrenamiento vocacional. La mayor diferencia entre ésta categoría, con relación a los trabajadores de servicios de producción de rutina, es que un empleado de servicios de persona a persona debe proveerlo de forma directa. Dentro de este grupo se incluyen los vendedores al por menor, meseros, trabajadores hoteleros, conserjes, cajeros, muchos tipos de trabajadores de la salud, secretarias, peluqueros y estilistas, agentes de bienes raíces, entre otros.
En ambas categorías se requiere puntualidad, fidelidad y excelente trato. También deben tener una característica esencial: una conducta agradable, que haga que las otras personas se sientan bien. Tradicionalmente muchos de los trabajadores de esta área son mujeres.
Reich explica que las personas en esta área son necesarias pero no son suficientes para impulsar una economía local o nacional a un nivel competitivo global.
- Servicios de análisis: un 20% de los norteamericanos identifica y soluciona problemas, o provee servicios estratégicos que pueden ser utilizados desde cualquier punto geográfico. Cualquier persona, donde quiera que se encuentre, puede solicitar un servicio o recibir un beneficio de este tipo de trabajador. Algunos ejemplos incluyen a los científicos e investigadores, ingenieros, expertos en medios y mercadeo, consultores de energía, consultores de gerencia, directores de arte, editores fílmicos e incluso profesores universitarios.
Los trabajadores de servicios de análisis raramente contactan personalmente con sus empleadores y quienes se benefician de su trabajo. Esta creativa gente tiene compañeros o asociados, en lugar de jefes o supervisores. Su ingreso depende de la calidad, originalidad, habilidad y rapidez con la cual pueda identificar, resolver o negociar un nuevo problema. El tiempo trabajado y la cantidad producida no son las unidades para medir su valor. El ritmo de sus carreras es frenético y depende de su desempeño, por lo cual están sujetos a grandes altibajos.
Los trabajadores de esta categoría típicamente han alcanzado el más alto nivel educativo y permanecen en un continuo aprendizaje. Además, según Reich, ellos añaden el mayor valor a la economía regional y nacional. En consecuencia, tener trabajadores con mejor formación debería ser el objetivo de nuestro sistema educativo. El caso es que, de cualquier manera, este valiosísimo grupo debería crecer y fortalecerse.
Para redondear los números, el restante 25% de los trabajadores incluye a los empleados gubernamentales, docentes de escuelas públicas, trabajadores con apoyo gubernamental, tales como médicos dependientes de Medicare y Medicaid, así como empleados en industrias reguladas.

Estatus nacional en descenso
Los números de los Estados Unidos en comparación con el resto de las naciones, de acuerdo al informe “Soluciones a través de una mejor educación”, no son alentadores:
• 21º en culminación de Educación Secundaria
• 15º en culminación de Educación Superior
• 24º en Matemáticas
• 21º en Ciencias
• 15º en Lectura
• 16º en egresados de Ciencias Naturales e Ingeniería
• 16º en la proporción de importación/exportación de alta tecnología
Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2003).
La triste verdad es que Estados Unidos ha descendido del puesto 18 al 36 de las naciones industrializadas. Actualmente, una persona de cinco años en los Estados Unidos tendrá cuatro años menos de educación que otra en Australia y el Reino Unido, lo cual es bastante significativo. De acuerdo a un libro reciente Presimetrics: How Democratic and Republican Administrations Measure Up on the Issues We Care About, el efecto a largo plazo del desempeño económico de un año adicional de educación generalmente se encuentra entre un 3 y un 6%.
De acuerdo con el Movimiento de Niños de la Florida, un tercio de los niños en edad preescolar no están preparados para entrar al jardín de infancia. El 30% de los alumnos de tercer grado no leen de acuerdo al nivel que cursan, y el 61% de los estudiantes de décimo no están listos para el próximo grado.
Las tasas de graduación en Estados Unidos se encuentran descendiendo en todos los niveles, mientras que en otros países del mundo siguen en aumento. En el video Watch Two Million Minutes, publicado en YouTube, se comparan a seis brillantes estudiantes de secundaria, dos de Estados Unidos, dos de India y dos de China. En él puede apreciarse cómo invierten su tiempo los estudiantes durante los cuatro años de secundaria, lo cual determina no sólo su propio futuro sino el futuro de su comunidad en una economía global. Este video es definitivamente aterrador.
Otro reporte reciente, compartido por Florida Tax Watch, declara que nuestro estado necesitará 100,000 profesionales más en las áreas de ciencia y tecnología de los que estaremos egresando en los próximos cinco años con competencias en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Actualmente, nuestro sistema de educación superior sólo produce 9,700 graduados en estas áreas.
¿Cómo es que nuestra nación, la más poderosa de la tierra, obtuvo esta posición? ¿Seguimos siendo tan prósperos, luego de nuestros años del crecimiento imbatible posterior a la Segunda Guerra Mundial?
En marzo de 2010, la Organization for Economic Cooperation and Development reportó que solamente Nueva Zelanda, España, Turquía y México tenían tasas más bajas de culminación de la secundaria que los Estados Unidos, donde aproximadamente el 70% de los estudiantes finaliza la secundaria. Los empleadores se encuentran frustrados porque no consiguen contratar a trabajadores competentes de ningún tipo.
Una de las razones del hundimiento del desempeño del sistema educativo es el crecimiento epidémico de las familias disfuncionales. En una economía agrícola en la cual la supervivencia dependía de familias tradicionales y funcionales, existían menos dificultades. Hoy en día, el hogar disfuncional es un problema real y creciente en los Estados Unidos.
- Uno de cada dos niños vive en una familia monoparental en algún punto de su infancia. Más de la mitad de los jóvenes encarcelados por actos criminales vivió en un hogar con estas características.
- Uno de cada tres niños nace de padres no casados y uno de cada cuatro vive con uno de sus padres.
- Siete de cada diez adolescentes por cada una de ocho madres viven actualmente en familias no tradicionales, de acuerdo a la Rainbows Foundation.
- Los hijos de padres divorciados son siete veces más propensos a sufrir depresión.
- 75% de los niños y adolescentes con dependencia a alguna sustancia provienen de una familia monoparental. 20% de ellos tiene problemas emocionales, de aprendizaje y de comportamiento.
Estas aleccionadoras cifras podrían eventualmente vaciar la energía creativas de nuestra próxima generación, lo cual es de por sí un escenario escalofriante.
Nueve millones de niños norteamericanos enfrentan factores de riesgo que pudieran entorpecer sus habilidades de convertirse en personas saludables, educadas y económicamente productivas. Aproximadamente uno de cada siete niños tiene que lidiar con al menos cuatro de estos cinco factores, uno de los cuales incluye crecer en una familia monoparental. Las encuestas también indican que los niños que tienen que confrontar este tipo de situaciones son más propensos a experimentar problemas de salud, de comunicación y de concentración.
La pregunta que de verdad nos debemos plantear es qué podemos hacer al respecto.
Porcentaje de individuos de 25 años y mayores que viven en hogares pobres, de acuerdo al tipo de hogar y al nivel de educación, 2005.

Fuente: Oficina del Censo de EE.UU., Current Population Survey, 2006 Annual social and Economic Supplement, cálculos por el estudio Education Pays.
Resolver la crisis nacional
Hay muchas soluciones vinculantes, y los norteamericanos somos aún optimistas y creemos que podemos resolver incluso problemas más complejos, prolongados, interrelacionados y multigeneracionales, así que la solución incluye una fórmula con los siguientes ingredientes:
Dar poder a una multitud de expertos educadores entre nosotros
Necesitamos apoyarlos, no socavarlos. El hecho de que la mayoría de nosotros hayamos sido estudiantes, no significa que somos expertos en el proceso educativo. Necesitamos dar poder a profesionales especializados en la materia, que dominen el desarrollo de la niñez, las teorías del salón de clases, los patrones de comportamiento y otras áreas asociadas al aprendizaje eficiente y efectivo.
Involucrarnos
Cada uno de nosotros, bien sea como estudiantes, padres, abuelos, familiares y miembros de una comunidad, debemos involucrarnos. Contamos con tanta gente en el retiro, cuyo intelecto, habilidades y credibilidad pueden hacer tanto por todos. La frase “Sobrevivimos por lo que hacemos, pero hacemos una vida por lo que damos”, ha sido atribuida a Sir Winston Churchill, a Norman Kennedy y a Hill Rogers. No importa quien la haya acuñado, lo importante es tomárnosla en serio desde en fondo de nuestro corazón.
Examinarnos y responder las preguntas claves
¿Cómo podemos poner en práctica las habilidades de nuestros mejores maestros? El aprendizaje en línea es una innovadora forma de hacerlo. La escuela a distancia está creciendo exponencialmente. Los expertos necesitan examinar, recomendar y luego medir el cambio. Si hay avances, se continúa; si no, se empieza de nuevo, pero lo importante es la transparencia. Definir objetivos y medidas, ejecutar nuevas estrategias y luego reexaminar. Necesitamos ser persistentes y positivos en un ciclo virtuoso.
¿Necesitamos más tiempo en determinada actividad? Debemos aprender de aquellas naciones cuyo desarrollo económico está rápidamente excediendo el nuestro, y de aquellas cuyo crecimiento en su economía doméstica luce similar a sus objetivos de desarrollo en las cifras educativas.
Demandar estándares más elevados y recompensar los más altos logros académicos, tanto de estudiantes como de profesores
Hace falta establecer metas objetivas y reales para todos. Involucrarse significa ser responsable para convertir un producto en algo de calidad. Esto es lo que ha conducido los cambios en el sistema escolar de Washington DC y de la ciudad de Nueva York. Sin importar si estamos entrenando a trabajadores especializados, o a personal para trabajos de rutina o de servicio, debemos formar a los mejores empleados para poder competir en la economía global.
Repensar a la familia tradicional
¿Debemos trabajar en la familia de ambos progenitores? ¿Estamos sufriendo de sobreabundancia? ¿Cómo podemos utilizar esta dolorosa recesión para motivarnos? El problema con la familia nuclear es real y multigeneracional. Enfocándonos en la raíz de muchos de los retos educacionales, en este caso la unidad familiar, podemos tener una mayor tasa de retorno en la mayoría de nuestros esfuerzos. La inversión en el desarrollo de la infancia temprana ha demostrado tener el mejor resultado, a través del tiempo.
Asegurar los frutos de la educación para las futuras generaciones
Hace siglos, según la parábola, un viejo hombre trabajaba plantando un árbol frutal en el camino. Un noble que cabalgaba por la zona se detuvo y reprendió al viejo hombre: “¿Por qué estás sembrando ese árbol aquí? Pasarán muchos años antes que dé frutos y no te queda mucho tiempo de vida”.
El viejo hombre le replicó: “He disfrutado de los frutos que otros han plantado y ahora me toca a mi hacer lo mismo por la próxima generación”.
El mejor momento para haber plantado el árbol fue hace 20 años. El próximo mejor momento es ahora.
Todos los que podamos continuar trabajando para mejorar la calidad de nuestra educación, estamos dándole a los jóvenes de hoy la oportunidad de experimentar los frutos que nuestra generación tuvo el privilegio de disfrutar.
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