Nuestro país necesita a los inmigrantes
Miércoles 04 de Agosto de 2010 03:59
Por C J CzaiaTodos los días escuchamos a la gente quejándose porque los trabajadores indocumentados tienen empleos que les corresponden a los ciudadanos norteamericanos. Pero, ¿estamos dispuestos a trabajar por menos dinero como lo hace una persona sin documentos de residencia? ¿O a entregar todo por un sistema que no les devuelve nada a cambio? ¿Cuáles son los trabajos que tienen los indocumentados?
La mayoría de ellos no están sentados en una oficina con aire acondicionado tomándose un café de Starbucks, por el contrario, están cultivando el maíz en los campos, trabajando en el sector de la construcción, segando pasto, limpiando piscinas, en un empleo de conserje, doméstica o lavando platos.
Otros trabajan en las empresas procesadoras de carnes o fábricas industriales, los cuales son todos, sin excepción, empleos nada glamorosos. Aún así, hay una parte de los indocumentados sirviendo en el ejército, peleando por nuestro país, una patria que ni siquiera es de ellos.
Hace ocho años, pocas personas conocían las heróicas historias de sacrificios de los no-ciudadanos, hasta que un joven soldado Lance Cpl. José Gutiérrez murió en el campo de batalla en Irak, de hecho, fue uno de los primeros oficiales que murió en territorio iraquí.
Huérfano desde muy temprana edad, José Gutiérrez creció en los barrios pobres de Guatemala. Sin hogar, Gutiérrez fue lo que los latinos llaman “el polvo de la tierra”, pero soñaba con una mejor vida, y estaba determinado a alcanzarla.
Finalmente tomó la decisión de llegar a los Estados Unidos. Reuniendo todo su coraje, empezó el viaje más largo y difícil de su vida. Recorrió 3 mil millas a pie, mendingando puestos en los automóviles que pasaban, saltando entre trenes de carga, hasta que cruzó caminando la frontera, entrando ilegalmente al país. Un viaje que ninguno de nosotros se puede ni siquiera imaginar. Una vez aquí, dormía en las bancas de los parques y comía en refugios, hasta que un trabajador social le encontró un hogar adoptivo, uno de los muchos en los que estuvo, hasta que encontró la paz y el amor que había soñado durante tanto tiempo. Fue a la escuela y jugó fútbol para Harbor College, donde estudió arquitectura. Pero, en el año 2002 dejó de lado sus planes de convertirse en arquitecto y se enlistó en la Marina. No lo hizo sólo por obtener la ciudadanía, sino porque sintió que era su obligación defender el país y la gente que lo había acogido y cuidado.
Y así, dio su vida por aquellos en quienes creía. Peleó por lo que creía correcto y murió como un héroe para el país que tanto amó, que no le pertenecía. Nunca se rindió, sin importar cuán difíciles fueran las circunstancias. José Gutiérrez fue sólo uno de muchos. Para el año 2003 se estimaba que 38 mil inmigrantes estaban sirviendo en el ejército. En la actualidad esa cifra es casi el doble. Esta es la gente que discriminamos y perseguimos por su perfil racial. Estos son los que llamamos criminales.
¿Qué sucede con los padres y familiares de los hombres y mujeres que pelean por nuestro país y que son inmigrantes ilegales o indocumentados? Imaginemos por un momento que regresamos a casa luego de arriesgar la vida en la guerra, y nos encontramos que ya no tenemos hogar porque nuestros familiares han sido deportados. Esto es definitivamente un insulto, y es un trato injusto e inhumano.
Muchos piensan que la solución está en solicitarles a todos que obtengan su Green Card. En el mundo ideal, sería perfecto; pero en la realidad es imposible que un inmigrante común legalice su situación en los Estados Unidos, ni siquiera invirtiendo todo el tiempo de su vida. De acuerdo con el Servicio de Inmigración y Ciudadanía del Departamento de Estado de Estados Unidos, un mexicano de 30 años de edad, con diploma de secundaria y una hermana con ciudadanía estadounidense, debe esperar un plazo de 131 años para obtener su Green Card.
¿ Cuánto tiempo tengo que esperar?
Periodo estimado para obtener una Green Card:
6 meses Británico de 40 años. Bioingeniero.
6 meses Keniano de 75 años. Padre de un ciudadano americano.
3 años Iraquí de 24 años. Traductor del ejército americano.
6 años Surafricano de 35 años. Programador de computadoras.
6 años Venezolano de 25 años, Estudiante, de padre ciudadano americano.
10 años Chino de 31 años. Trabajador en una fábrica.
20 años Filipino de 25 años. Estudiante.
35 años Indio de 35 años. Programador de computadoras.
131 años Mexicano de 30 años con Título de Bachiller y una hermana ciudadana americana.
Fuente: Departamento de Estado, Servicio de Ciudadanía e Inmigración de US.
En un artículo publicado en la revista Forbes el 28 de junio, Raquel Laneri, asistente del editor de opinión sentencia:
“Una nación saludable cuenta con una minoría de personas dependientes, entre quienes se incluyen los menores de 15 años, a tiempo completo en la escuela e incapacitados para trabajar, así como los mayores de 65 años, en edad de retiro. Egipto tiene en la actualidad un gran grupo de personas por debajo de los 30 años que algún día podrá costear el gasto social de la población que está envejeciendo; y lo opuesto sucede en Japón. La población nacida en los Estados Unidos está creciendo rápidamente, y es aquí donde los inmigrantes pueden ayudar. La mayoría de los extranjeros en nuestro país tiene entre 20 y 54 años, y muchos de ellos inmigraron en solitario y son cabeza de hogar en la vejez. Este escenario deja a los Estados Unidos con lo mejor de los dos mundos: obtenemos los beneficios de la labor de los inmigrantes sin la carga de educarlos en su juventud o cuidarlos cuando estén viejos”
Los trabajadores indocumentados no son criminales y no debemos tratarlos como tales. Los necesitamos, no sólo porque pelean por este país, ni porque llenan un gran vacío en la fuerza de trabajo, sino porque además contribuyen con nuestra economía. Es tiempo para la acción. La reforma migratoria es una necesidad.
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