THE DREAM ACT Un asunto de justicia
Miércoles 08 de Septiembre de 2010 05:00
Ley de desarrollo, ayuda y educación para menores extranjeros Por Cristóbal Czaia, Abogado especialista en Casos de Accidente.
La intención es la base del crimen en los Estados Unidos, donde necesariamente debe probarse que una persona ha tenido la intención de cometer un crimen. Ahora bien, ¿cómo es posible que un bebé, un niño de dos u ocho años, e inclusive un adolescente de quince, que hayan venido a este país por la elección de sus padres puedan considerarse criminales? Un niño no tiene intención criminal, son víctimas de las circunstancias. Sin embargo, de acuerdo a la ley, ese menor se considera criminal porque está indocumentado, lo cual es tanto moral, como legalmente erróneo.
Tomemos el caso de Leslie Cocche, de dieciocho años de edad, nacida en Perú y traída por sus padres a éste país cuando tenía sólo diez años. En marzo de este año, Leslie se encontraba en camino al Miami Dade College donde cursa estudios de justicia criminal. Mientras esperaba para tomar el tren en Fort Lauderdale, fue abordada por un agente del U.S. Border Patrol o policía de frontera, quien la interrogó sobre sus documentos. Leslie fue arrestada y esposada cuando se descubrió que estaba ilegalmente en el país, e inmediatamente fue sometida al procedimiento de deportación.
Leslie es una estudiante ejemplar, que ha estado en el cuadro de honor desde que arribó a este país, ganándose la distinción de haber sido incluida en la National Honors Society por haber alcanzado las mismas cualidades en escolaridad, liderazgo, servicio, carácter y ciudadanía.
Además, esta joven siempre ha sido un apoyo importante para su comunidad, de hecho, cuando se graduó de la escuela secundaria, ya había completado 460 horas de servicio comunitario. Hoy en día, trabaja incansablemente para ayudar a los más empobrecidos en su natal Perú y en otros países con necesidades.
¿Es éste el retrato de un criminal?
Detenida durante once días en el Broward Transition Center en Pompano Beach, Florida, Leslie fue liberada bajo la promesa de que ella, su hermana y sus padres se presentarían ante la corte de inmigración de Miami en una fecha posterior.
“Si pierden el caso podrían ser deportados”, explica su abogada Tania Galloni, y agrega que “deportar a Leslie y a su hermana Kellyn sería una lástima, porque ambas son estudiantes brillantes con un futuro prometedor en los Estados Unidos”.
Y Leslie es sólo uno de los innumerables casos de estudiantes indocumentados que se gradúan del colegio y la universidad cada año, y que ven truncado el camino hacia sus sueños por la carencia de un estatus que los califique como “legales”. No pueden manejar, no pueden trabajar legalmente, no pueden proseguir con su educación y no pueden, ni siquiera, pagar impuestos que contribuirían enormemente con la economía de nuestro país.
“Yo no creo que sea justo castigar a los niños, muchos de los cuales fueron traídos a los Estados Unidos siendo aún muy pequeños, y se consideran a sí mismos norteamericanos por la decisión tomada por sus padres”, ha dicho el senador Harry Reid. “Tampoco creo que tenga sentido evitar que estos niños vayan a la universidad, ya que, en la mayoría de los casos, han sido estudiantes exitosos, que pudieran contribuir de forma invaluable a nuestra sociedad y nuestra economía. Aprobar el Dream Act dará mayores oportunidades para el éxito a estos jóvenes”, puntualizó.
The Dream Act (Development, Relief and Education for Alien Minors Act) permitiría a estos estudiantes un estatus legal condicionado y la garantía de su consiguiente obtención de la ciudadanía, siempre que cumplan los siguientes requerimientos:
- Haber ingresado a los Estados Unidos antes de los dieciséis años de edad.
- Haber estado físicamente en este país por un período contínuo no menor a cinco años, antes de la promulgación de la ley.
- Haber obtenido un diploma de secundaria o su equivalente.
- Ser una persona de excelente carácter moral.
- No poseer registros criminales y no representar un peligro para la seguridad nacional.
Además, para obtener la base de su estatus de permanencia legal, los estudiantes deberán satisfacer uno de los siguientes requisitos, en los próximos seis años de haber obtenido su estatus condicional garantizado:
- Obtener un grado académico de 2 años en una institución de educación superior de los Estados Unidos, o completar al menos 2 años en un programa de bachelor´s degree.
- Servir en la Fuerza Armada estadounidense por un periodo no menor al de dos años, y en caso de ser dados de alta, deberá ser una licencia de tipo honoraria.
A menos de que hayan nacido en los Estados Unidos, los niños, generalmente, obtienen sus estatus inmigratorio a través de los padres. Si alguno de los padres está indocumentado, actualmente no existe para ellos la manera de obtener una residencia legal.
The Dream Act no es una idea nueva. De hecho, ha sido debatida desde el 2001. Hace dos años, el presidente Obama dijo en un debate con Hillary Clinton que los beneficiarios de ésta ley serían los niños americanos, para cualquier intención y propósito, y que era una materia que debía ser aprobada en lo inmediato. Posteriormente afirmó que el Dream Act es una de las prioridades mayores de la actualidad.
Mientras tanto, esta ley tiene ya la aprobación de la mayoría de los demócratas en el congreso, pero ningún senador republicano ha firmado en señal de apoyo.
¿Por qué seguimos castigando a esos niños que no han hecho nada malo? Quienes se oponen sienten que esta ley recompensaría el acto ilegal de sus padres, llevándolos a ganar la pelea, pero lo que está sucediendo es realmente criminal. No castiguemos a quienes nunca han cometido un crimen. Ellos no pertenecen a ningún lado, no tienen un país, y tal como lo han parafraseado apropiadamente: “Yo no soy de aquí, yo no soy de allá” (“I am not from here, I am not from there”).
Aprobar esta ley servirá para impulsar nuestra economía, incrementará el reclutamiento militar, y lo más importante, le dará a esos niños un país para amar y apoyar. Es tiempo de actuar, la reforma inmigratoria es una necesidad y el Dream Act es, definitivamente, una prioridad.
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