La crítica forma parte de todas nuestras relaciones

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Sobreviviendo a las críticas

La   crítica   forma   parte   de  todas   nuestras relaciones,  pero  a  veces  arruinan muchas áreas de  nuestra  vida.

El universo es ilimitado y con muchísimos planetas, pero por alguna razón "todos" vivimos en uno solo. Revueltos o no, nuestra vida, trabajo, afectos, hogar o entretenimiento, gira siempre en torno a los demás.
En esa interacción humana, la crítica forma una parte importante de nuestras relaciones; en algunos casos es positiva y bienintencionada, que edifica y nos hace mejores seres humanos; pero en otras es tan malintencionada y destructiva, que acaba y desmotiva nuestros buenos propósitos e intenciones.
 
Es fácil mirar la televisión y ver cómo la vida de los famosos, bien o mal juzgada, merecida o no, es criticada y puede acabar con la carrera y hasta con la vida personal de muchos artistas y personajes  de la política o de la comunidad, pues la intención de éstas es crear polémica y desacuerdo de opiniones para crear  un producto de consumo masivo que se vende a través de los medios de comunicación.
 
Pero, ¿y qué de todos nosotros los restantes y simples seres humanos que no pertenecemos a la élite del medio artístico o político y que nos hemos quedado paralizados, sin saber que responder, cuando se ha criticado nuestra forma de proceder, o nuestras decisiones de vida?
 
Independientemente  de que nuestras relaciones con nuestros co-trabajadores, familiares y amigos sean buenas o malas, es normal y usual que recibamos críticas: nos corrigen en el trabajo, nos señalan en el círculo de amistades y vecinos, nos cuestionan nuestros seres queridos, entonces ¿qué podemos hacer?
 
¿QUÉ HACER PARA DIFERENCIAR UNA CRITICA CONSTRUCTIVA DE UNA MALINTENCIONADA?

 
Por supuesto que es muy fácil reconocer la crítica positiva, ésta nos hace sentir queridos, valorados y reconocidos. Por lo contrario, la negativa nos frustra y nos hace sentir impotentes, porque por donde quiera que la veamos la crítica negativa es ¡negativa!
 
Como individuos responsables de nuestra felicidad y nuestro éxito personal, debemos aprender a manejar estas dos clases de crítica, en primer lugar para evitar tener reacciones exageradas  y, en segundo lugar, para reconocer y no malinterpretar cuando la crítica, aunque sea fuerte, es constructiva.
 
1. Cuando la crítica va cargada de agresividad e insultos,  no debemos responderla porque es obvio que es de intención negativa y el propósito es dañarnos y entorpecer nuestro bienestar y nuestros propósitos de vida. Lo mejor en este caso es decirle a tu crítico que no es el mejor momento para hablar de ello, porque tú estás en búsqueda de comentarios pacíficos y positivos.
 
2. Si la crítica es expresada en un tono de voz neutral y suave que contribuya a que se inicie una conversación fluida, es la señal de que aunque no nos agrade mucho lo que se nos está objetando, podemos reconocer que se trata de una crítica que mejorará nuestro desempeño como ser humano sea en el trabajo o en la relación afectiva.
 
3. Y ya que es bien importante distinguir las verdaderas críticas de las "malintencionadas", debemos respirar profundo ante un comentario edificante, que cuando es bien recibido con mente y corazón abiertos, lo podemos utilizar para nuestro beneficio sin contraatacar y ponernos a la defensiva.
 
Una crítica constructiva no debe ser desaprovechada, ya que propone nuevas soluciones a problemas o defectos cuando se basan en la buena intención y en la observación objetiva del bien o del individuo criticado.
 
Una crítica constructiva antes de ser un ataque es un área de oportunidad para crecer, mantener la unidad, fortalecer las relaciones y -hasta si la sabemos hacer- se convierte en la mejor manera de reconocer las cualidades en otros.
 
Por eso es tan importante desarrollar seguridad y confianza en sí mismo, para poder interpretar los comentarios de forma adecuada, ya sea a cualquier comentario mal infundado o a una real crítica sana.
 
RECUERDA:
 
Reconocer lo que nos están diciendo, agradecer la crítica, dar la razón y si es necesario admitir cuando hayamos cometido un error es la mejor manera de parar una crítica.
 
Concretar al interlocutor: ¿qué es exactamente lo que me quieres decir? Para que no permitas que la crítica sea ambigua y quede claro cuál es el punto que nos quiere cuestionar.
 
No contraatacar ni ponernos a la defensiva, ponernos en el lugar del que emite la crítica solicitando sugerencias: ¿qué crees tú que sería conveniente que mejorara? Es importante distinguir la verdadera intención, y este tipo de preguntas deja desarmado al que viene sólo con intenciones de juzgar y hacernos sentir mal.
 
La crítica bien enfocada, sea que la recibamos o que la hagamos, debe beneficiar la relación de los involucrados, ser despersonalizada, tener un propósito de bienestar y un simple deseo de ayudar a mejorar.
 
No dejes que las críticas te afecten demasiado o dañen tu autoestima, depende de ti interpretarlas adecuadamente, ya sea para reconocer tus errores (cuando los hay), o para valorar tus éxitos y tus logros (cuando otros no lo hacen), así no entorpecerás tus relaciones con los demás, y especialmente contigo mismo.
 
Más información y UNA HORA DE CONSULTA GRATIS al teléfono (239) 692 6211.

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